Estos ocho versos de instrucción encarnan las enseñanzas y misión de Sri Caitanya Mahaprabhu. Revelan el proceso de amor puro a Dios, bhakti, y el canto congregacional de los santos nombres de Krsna como el mejor método para la perfección espiritual dentro de la senda del bhakti.
En este primer verso, Sri Caitanya expresa el propósito de Su advenimiento en la Tierra. Como el yuga-avatara para la era de Kali, Sri Caitanya Mahaprabhu enseña el yuga-dharma, el proceso recomendado para la comprensión de Dios. Él dice: “Que toda la victoria sea al Sri-Krsna-sankirtana”.
Esto supone que el canto del Santo nombre otorga toda clase de perfecciones a aquel que lo canta. Srila Bhaktisiddhanta Thakur explica en su comentario a este verso las siete perfecciones que se llegan a alcanzar mediante el proceso del canto del Santo nombre de Dios, el maha-mantra Hare Krsna:
- El espejo del corazón o de la conciencia se limpia.
- El fuego abrasador de la vida material se extingue.
- La vida de la persona que canta es bendecida con buena fortuna.
- El conocimiento transcendental es revelado.
- Un océano de felicidad divina inunda el corazón del que canta.
- La existencia material queda completamente desarraigada.
- Todo se vuelve completo con el proceso del canto.
Como practicante (sadhaka) en el sendero de la devoción a Krishna, puedo decir, que a pesar de tener todavía un largo camino por delante, ya estoy experimentando atisbos de esos dones divinos del Santo nombre mencionados por Sri Caitanya en el verso.
No puedo decir aún estar inmerso en un océano de dicha divina ni decir que el fuego de la vida material de mi existencia se ha extinguido, pero puedo afirmar que cantar diariamente los Santos Nombres me da un sentido palpable de estar conectado con Dios, de paz interior y de satisfacción, además de darle un claro y definido propósito a mi vida. El cantar Hare Krishna también me da fuerza e inteligencia para superar las dificultades innatas a esta vida y el no caer en la falsa propaganda de la felicidad de la vida material.
Sri Caitanya Mahaprabhu es descrito por Srila Prabhupada como el gran apóstol del amor a Dios y el padre del canto congregacional de los Santos Nombres de Dios. Así queda expresado en este verso del Sri Siksastakam. Cada día Él salía con sus compañeros devotos para llevar a cabo de forma pública el canto congregacional del Santo nombre, sankirtana, e inspiraría a otra gente a unirse al canto. El pediría a sus seguidores que hicieran lo mismo por el bien de los otros.
La primera vez que asistí al canto congregacional fue en una pequeña sala que mis amigos y yo habíamos alquilado en la Casa de la Cultura de mi ciudad natal. Habíamos formado un grupo entre nosotros para saber más acerca de los ovnis, la parapsicología, el yoga y las ciencias ocultas.
El día que entré en la sala ví a 2 ó 3 de mis amigos eufóricos cantando con címbalos y una caja metálica que usaban como tambor. No habían tomado drogas ni habían bebido ninguna bebida alcohólica.Simplemente estaban cantando con sus corazones, sus voces y sus cuerpos, que movían de un lado a otros siguiendo el ritmo del canto y de los instrumentos. Sus rostros estaban sonrientes debido a una atmósfera espiritual contagiosa que inundaba toda la sala.
Cuando entré en la sala sentí que todo mi ser era inundado por una intensa felicidad espiritual. No había duda de que aquel no era un canto ni una música ordinaria. Estaba llena de poder espiritual y en ningún momento dudé de su autenticidad, así como cuando una persona prueba la comida más deliciosa y no olvida jamás esa experiencia.
Algunas semanas más tarde fui al templo de Barcelona por la primera vez y experimenté mi primer kirtana con los devotos del templo.
Ya cantaba las dieciséis rondas en mi rosario, recitando dieciséis rondas del maha-mantra Hare Krisna y mis amigos y yo solíamos reunirnos a menudo para hacer nuestros kirtanas, a veces en una de nuestras salas de parapsicología, que ya habíamos transformado en un templo, y otras veces en un parque cercano.
Pero cuando viví el primer kirtana en el templo con un grupo más numeroso de devotos entusiastas y expertos en el baile, la experiencia fue aún más fuerte. Me sentí inmerso en un océano de dicha. Quizás suene como una expresión esteriotipada, repitiendo las palabras de Caitanya Mahaprabhu, pero no encuentro mejores palabras para describirlo. Fue una experiencia espiritual real, tangible e intensa.
Después de ese kirtana decidí: “quiero venir aquí y vivir con esta gente”. Al ser la primera vez que iba al templo no tenía aún amigos. Pero como la experiencia fue tan poderosa, mi deseo de seguir las enseñanzas y misión de Sri Caitanya se incrementó.
Poco después, empecé a participar regularmente en las procesiones harinaza sankirtana de los domingos que los devotos de Barcelona organizaban. Aún no vestía como ellos y era menos experimentado pero ello no suponía ninguna diferencia para mí.
Yo salía cada domingo con la idea de compartir las experiencias que estaba teniendo de tal manera que otros pudieran tener también la misma oportunidad.
En cierto modo el sankirtana de Sri Caitanya Mahaprabhu y sus devotos me afectó profundamente e hizo que me convirtiera en parte de su misión y que lo propagase activamente. La felicidad que sentí y que aún siento sobrepasa, con creces, a la felicidad material de la mente y los sentidos.
Por ello, como Sri Caitanya dice en este verso: param vijayate sri krsna sankirtanam, que toda la victoria sea al Santo Nombre de Krsna, el cual incrementa el océano de dicha de la vida espiritual.


































